2 de septiembre de 2007

La maleza crecida después de la Dictadura (O “la vana lucha de la mano izquierda con la derecha por pelar el mismo choclo”)

Ensayo sobre el libro "De Perlas y cicatrices" por Pedro Lemebel (penúltima version)
Por Laura Bono, Bárbara Rojas, Valeria Moraga, Damaris Morales
...La música, tal como un hidalgo de las artes, pone de manifiesto la inventiva de las crónicas radiales transcritas en las impolutas páginas de un libro, que esbozan los años de una gélida guerra basada en los vicios de las utopías ideológicas del Siglo XX.
La mañana del 11 se Septiembre de 1973 debe ser el momento histórico más dramático y decisivo de la historia de Chile en el Siglo XX. Sus consecuencias, más allá de las simpatías o rechazo que generen, son indesmentibles… “Superarán otros hombres este momento gris y amargo en que la traición pretende imponerse.(…)mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor..” (Fragmento del último discurso de Salvador Allende, La Moneda, 11 de septiembre de 1973)…
¿Y quien se acuerda de la Payita?, pregunta Lemebel al momento de recordar los sucesos que dividieron al país, si es que ya no estaba dividido. Perlas y cicatrices de un país dibujado como una hilacha en el mapa, recordado por todos, reviviendo esas nostalgias colectivas para mantener la sangre fresca de los caídos. ¡Que sus muertes no sean en vano! Y las disculpas insaciables de los derechistas terminan por encolerizar aún más a las desaforadas familias que aprendieron a sobrevivir bailando la triste cueca de Chile con sus muertos. Y qué es esto, un juego interminable de rescatar las viejas cartas, los diarios enmohecidos, y el miedo palpable de un país remecido por adherentes políticos, que con este afán, la continuidad de los hechos nos estaría llevando a una reciprocidad de dolores y rencores, que nos dirigen a un status quo frente a posibles cambios, buscando culpables en esta disyuntiva virtual. Esperar a que se esfumen los fantasmas, a que desaparezcan las antiguas generaciones, es lo más cómodo que se puede hacer para reconstruir la historia, pero no factible si esas víctimas continúan relatando lo que un día les ocurrió, dejándolos huérfanos, mientras los niños ven en su abuela cómo corre esa lágrima del pasado por ese cuento que fue crónica. Los niños ya crecidos querrán vengar a su procedencia, y entonces, ese 11 de septiembre continuaría, y mantendría, no sólo a La Moneda en llamas, si no a toda una generación irascible. Veamos cómo estos sucesos ocurren, aumentan y disminuyen con el tiempo. Una Concertación que en cada periodo de candidaturas muestran y traen a la memoria los años de la dictadura, con el oscuro fin de controlar la demos-gracia, y mantener el control de este país de récords, cuando en el mar hipócrita aún hay calamares, con un ojo más grande que les entrega un sinfín de maravillas copiosas y efímeras, mientras que por el otro más pequeño, se filtra la corrupción y el lavado de dinero.
No se trata de quien esté a la cabeza, si no de cuánto tiempo se les entrega para trabajar, mientras no logren conocer las estrategias para engañar a la población.
Sabemos perfectamente que las discrepancias de clases no van a disiparse. No se logró en años anteriores, ni tampoco ahora, que el hombre en su condición humana ha conocido la libertad de poseer lo que desee, y no querrá perder los frutos de su esfuerzo porque a una parte no se le ha entregado lo que constantemente denominan oportunidades, llegando al punto de moldear una sociedad que en su generalidad ha olvidado qué es trabajar bajo el sol... Está bien, Pedro Lemebel es marxista
[I], pero también refleja a ese personaje que sea chileno o no, segrega, escupe, y no soporta ver la buena fortuna que otros han ganado, ya sea por esfuerzo, ya sea porque el tatarabuelo cambió la historia de sus descendientes, o por la peculiar razón del desconformismo; son ricos porque se lucran de los pobres… Tal vez sea cierto en algunos casos, y en otros no, pero sea cual fuese la causa del escenario potentado de algunos, las flores no tienen por qué ser discriminadas si nacieron en un barrio lujoso, o al borde de un canal. Por qué discriminar al perro que no tiene la culpa de tener o no un dueño, o peor aún, hablar de lo que comen. ¿Quién dijo que sólo los pobres lloran a sus mascotas, quien dijo que sólo los infortunados sufren, o que los “cresos” lo tienen todo?
En cierta instancia de nuestras vidas añoramos tocar una estrella, podemos tardar años en alcanzarla, o solo esperar un aliento de suerte. Quizás nos pasemos la eternidad idealizando, aunque sea algo inverosímil. Muchos se rinden, otros lo logran, algunos sólo comienzan para que terminen los nietos, otros llegan fugaces, pero al momento de acercarse terminan calcinados por el resplandor y el calor que emanaba. Nunca la creyeron tan grande y punzante. Tan inofensiva se veía desde lejos, tan hermosa, pero acabó siendo una espada de doble filo.
Muchos, cuando llegan a la cima olvidan como era el valle, se burlan al no estar allí, de no sufrir como los aldeanos, dado que incluso han olvidado las cicatrices y las marcas que quedaron en el cuerpo por la terrible escalada hacia la vencedora batalla. Cómo es que el poder o la luz cegan y corrompen al que en un día cercano o remoto luchó por la igualdad, o por su origen, ya sea de la prole, nativo o razas mezcladas, ese que dijo que levantaría al campamento del barro, y al tocar el mármol, no recordó su promesa. Se habla de esa mujer o ese hombre que aprovecha que es un pulpo y agarra como puede a los medios de comunicación, sabiendo que así maneja a la colectividad fastidiada de tanta locuacidad. Y por qué anhelar lo que luego haría cambiar al idealista de la esquina. Por qué la insaciable guerra por gozar lo que no se posee, por vivir una vida que no se tuvo, cuando los que se llenan de suntuosidades creen que la felicidad del niño que juega con una lata de atún se puede ganar con dinero. Entonces compran una residencia formidable y la hostigan de objetos para no sentirse solos. Se compran una piscina para colmar el espíritu, cuando se piensa que este se sacia de agua clorada. Plantan en los jardines hermosas azucenas, magnolias y tulipanes y solventan al jardinero para preservar la sátira de un mundo feliz. Se alimentan de lo más refinado para mantenerse en forma, quizás así el dolor del pecho, esa angustia se aplaca si se reduce el colesterol. Pero integralmente la familia habla con una papa caliente en la boca, se miran descubriendo que ninguno de ellos desencaja, y si el niño pequeño quiere hablar con el hijo del mendigo, se le enseña que eso es malo, “que tiene caca”, y que parta a jugar adentro, donde tiene que entretenerse con un amigo “androide”. ¿De esto el pobre quiere saciarse?, quizás quiere ser famoso, y rodearse de glamour, con vestidos de bellos encajes, cortes modernos, y peinados extravagantes, y luego salir en las revistas y que le juzguen porque estornudó, o que su vestido la hace lucir obesa, que el smoking no combina, o que ese sujeto ha estado con diez novias en los últimos treinta días. Pero el dinero que tienen es incomparable.
Es un tanto absurdo añorar, y perder el tiempo con desprestigiar el modus vivendi de otros. Decir que esto es rotería o siutiquería llega a ser un desprecio infructuoso que solo logra amargura y desigualdad entre dos bandos nacidos en tierras vecinas. Continuar trayendo el pasado al presente tiene que dejar de ser una monotonía, un acto rutinario que va más allá de la dictadura, más allá que sólo discusiones políticas. Se trata de que todos pretenden estar en el sofá de terciopelo burdeo o magenta, que todos pretenden el poder para solucionar la situación actual, y empezamos a poner las pancartas de la represión, y la igualdad para todos, en primera prioridad. Sí, hay que luchar por las injusticias, pero sin salirse de control porque el pasto del vecino es más verde, o porque el cielo de Las Condes es más limpio. El comienzo de todo está en cambiar uno mismo. La cultura no va de la mano de las clases sociales como un día se dijo, sino por la manera en que uno se desenvuelve en el medio que se le fue otorgado. Y si por cuestión natural siempre tendrán que existir los que tienen poco, al menos, ¿Cuándo dejaremos de dar pescado, y en cambio le entregamos a ese buen hombre con harapos una caña de pescar y las estrategias para tener una buena producción?
Esto es un trabajo de Chile, y Chile no es el Gobierno, no esperemos recibir con las manos vacías, ¡Salgamos a pescar! ______________________________________________________________________
[I] Marxismo; Movimiento nacido con Karl Marx, filósofo y economista alemán, que vivió desde 1818 a 1883. Buscaba reivindicar los derechos de los obreros con la transformación radical del Estado Capitalista en Estado Socialista. Se desenvuelve dentro de los ideales nacidos por “La Cuestión Social” del Siglo XIX, luego de fracasar el Socialismo utópico de esa época.

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