2 de septiembre de 2007

La docilidad que nos acomete

Nos preguntamos que identidad tenemos como chilenos, y vemos que todos somos diferentes. Nos preguntamos por la identidad del hombre y la mujer, y los parámetros no existen. Nos preguntamos por lo jóvenes, y ellos buscan la de ellos mismos...
Nos preguntamos por los hispanoamericanos, pero no los conocemos en su totalidad, cuando se nos hace tan complejo generalizarnos como grupos pequeños, queremos interpretar algo aún mayor.
Y entonces hay un velo tirado en el suelo, y no sabemos por qué, solo que está ahí, que todos lo hemos visto... Es esa historia que nos define como latinoamericanos, es ese idioma que nos caracteriza, hablada por más de 150 millones de personas, y más de 20 naciones. Es ese mestizaje, esa vaga búsqueda, es esa tierra hace poco conocida, hace poco colonizada, y hace poco independizada. Es un nuevo grito, distinto al europeo, al oriental, o al africano. Somos nosotros, como continente del Fin del Mundo, al final de las cosas.
La tierra se esparce, las aguas se resaltan egoístas, los niños juegan con la arena en las costas, los adolescentes a las escondidas de los adultos, y estos a sus intereses múltiples. Los bebés y los ancianos se aman, se admiran mutuamente y llevan consigo el elixir de la candidez y la cognición de la inevitable vida. La música se hace parte del retorno, de las sensaciones, de los ideales e ideas. La política de la praxis de los fundamentos, las creencias de sí mismos, y los placeres de nuestra condición humana. Caminamos bajo un sueño o una realidad desposeída de los anhelos. Soslayando el inevitable pasado.
Debajo hubo alguna vez sangre, luchas insaciables por mantener la precariedad o modernidad autóctona, lo que ahora apuntamos como sombras... Gran parte fue tragada de manera fortuita, y otra consumida lentamente por el egoísmo europeo. Seremos entonces una consecuencia, una mediocridad avara que pretende olvidar, una doble sazón de indagación atolondrada, cuando todo está en volver creyendo que no es posible.
Nos dejamos llevar alguna vez por ideas ajenas que se han vuelto con el tiempo nuestras, viviendo una nueva colonización... ¿La Globalización, la desprotección nacional, la tecnología y la exportación de materias primas?.... ¿Será que solo se llama estupidez, y la tornamos sutil dándole otros tantos nombres comprendiendo su completa falsedad?... O tal vez no.
Dependemos y debemos a los que nos deben la libertad y las riquezas, y es cuando nos encontramos con que nunca tuvimos autonomía, que llegando al final aparecen los barrotes enterrados hace siglos, una enorme jaula. Estuvo cuando no conocíamos mas que el término del horizonte, estuvo cuando fuimos invadidos, cuando se fueron, cuando volvieron. Están ahora con disfraces irónicos, mientras nosotros mismos nos atacamos entre naciones, entre víctimas, dejando al enemigo entrar mientras permanecemos con los ojos vendados.
¿Nuestra identidad?, siempre la hemos tenido, es solo que no es la que queremos... Anhelamos lo que no poseemos, soñamos sin bases, nos agobiamos y nos alegramos por cortos instantes, esperando que un milagro nos sacuda y nos de ese contexto esperado, cuando la verdad es que el milagro nace cada día, y en cada segundo... Cuando damos un paso pudiendo dar otro, cuando una palabra inepta sale de nuestras bocas, teniendo la opción de hablar algo inteligente. Cuando llenamos las paredes de insatisfacciones, en vez de mejorar y pedir o reclamar algo con astucia. Cuando nace un niño, o aprovechamos los tiempos anteriores a la muerte de un viejo obteniendo empereia por montones. Al evitar una lectura populista, y realizar una más amena....Al dejar de entregar la mejilla esperando una bofetada, despertar y evadir los golpes con rechazo, aprendiendo a amar lo que somos, y nadie más es; Una comunidad mestiza, un pueblo ameno que está por despertar.
Aída Marcial

1 ¿Qué opinas?:

tephyta dijo...

muy lindo lo que escribista
me dejaste pensando
espero que todo te salga de maravilla

xaolin

oe va dedicado a tu sabes quien eso o no ?


cuidate

tephyta