10 de diciembre de 2007

Madame Shostakovich

Desconozco el mundo del teatro, pero debía mover el telón cada vez que concluía un acto... Madame Shostakovich, quien se inculcó dicho nombre en honor al compositor de la Suite “The Gadfly”, el tema que la llevó a la boga, se reverenciaba una y otra vez con una magna satisfacción en los labios. Los concurrentes lanzaban vítores encarecidamente a la pretérita obra. –Funcionó-. Le oí decir a regañadientes, mientras su garrido cuerpo se aproximaba a recibir el bouquet de manos del representante de la Casa de la Cultura y de Amigos del Arte. Rápidamente se marchó de las tablas, y su sonrisa perpetua se esfumó, como quien se esfuma de una admonición. –Cierra el telón, torpe-. Me dijo empujándome toscamente. Cerré, y el escenario se volvió convencional. En los diarios apareció la eterna doncella recibiendo rosas amarillas por su espléndida puesta en escena del “Ricachón de la Corte” de Molière. Al reverso estaba la trágica desaparición de dos jóvenes, con edades fluctuantes entre diecisiete y veinticinco años. Crónica cotidiana en esa época. Madame Shostakovich me impedía salir, hablar con los estudiantes de la Academia, asegurándome que el contacto con otras personas debía estar regido bajo normas, y si sospechaba o tenía indicios extraños, me relataba la historia del movimiento luddista y la negación hacia utilizar las máquinas. No entendía la razón de sus relatos tan quisquillosos, ni tampoco por qué estando bajo el techo de una diosa de los personajes, no me permitía protagonizar alguno. -No tienes el carácter...A ver, déjame ver algo-. Me tomaba la cabeza y me observaba las facciones, las cuales nunca fueron atractivas. –No Aída, no naciste para ser admirada-. Me decía soltándome con dulzura para dar media vuelta y ver su sotana guinda seca mecerse con paciencia entre sus piernas. Al día siguiente, Madame debía salir, tenía una obra con máscaras en el teatro poniente, y llevaría a sus aprendices con ella. Me ordenó preparar todo para la noche; Habría una cena de bienvenida al Intendente, junto con el Ministro de Cultura. Inesperadamente sonó el timbre más temprano de lo esperado. Era una muchacha de unos veintidós años. –Vengo por el aviso-. Dijo mostrándome un papel que jaló de algún lugar. “SE BUSCA ACTRIZ PARA JULIETA”. –Creí que no le era de menester más alumnos-. La hice pasar y le comenté que Madame no se encontraba por el momento. Noté que no había nada peligroso en platicar con las personas, y comencé levemente a extrañarme. -¿Ocurre algo?-. Me dijo Adela, que era su nombre. - No, en lo absoluto. -Estoy bien-. Madame Shostakovich volvió, y al ver a la niña no se inmutó. La saludó cortésmente y notó que llevaba su anuncio en la mano. La miró fijamente diciendo, perfecta!, perfecta!. -¿Necesita que le demuestre mis aptitudes?-. -A ver, sonríe coquetamente...ahora quiero verte seria...muy bien, excelente, con eso terminamos. Las clases comienzan mañana, no necesitas pagar nada-. La muchacha sonrió y se marchó. Fue la única vez que la vi realmente. En los diarios del domingo aparecía como desaparecida cerca del desnivel, que era donde vivíamos. Madame no dijo nada, ni siquiera se entristeció por perder a su Julieta, pero la obra fue estrenada un mes después, prohibiéndome estar cerca de los actores. Supe por los medios de comunicación de masas que Adela había aparecido, y que había protagonizado una obra célebre de Shakespeare, pero Madame no me dijo mas de lo que ya me había enterado. El otoño pasó tardío, las hojas se acurrucaban en las esquinas de las callejuelas, y la gente se paseaba con sus abrigos largos y pesados. La gente olvidó a Adela, y nunca más se supo de ella. Caso similar ocurrió con el resto de los jóvenes evaporados de las memorias colectivas. Las calles heladas comenzaron a desviar mi atención hacia el interior del recinto. Se sentía un gato maullar en el fondo del pasillo, y fui lentamente en búsqueda de ese pérfido sonido. Un gato gris estaba mirándome, pero no se movía. Lo recogí, y noté que una de las entradas a las salas estaba entreabierta. Era un lugar nunca antes visto para mí. Miré abriendo suavemente la puerta un poco más. Había una mesa largísima de la que se desplomaba un hermoso mantel blanco. En ella comían una gran cantidad de personas, de las cuales todas aparentemente eran jóvenes. No les pude ver las caras. Permanecían con máscaras y antifaces de diversos tonos, mientras que en sus bocas no tenían más que un mísero orificio. En el fondo estaba Madame engalanada de turquesa, siendo la única que no cubría su rostro... Los escalofríos me invadieron fortuitamente por todo el cuerpo. Decidí huir de ese lugar, me incliné lánguidamente, pero el gato se me escabulló de las manos, y entró por la puerta entreabierta. Me vi ofuscada por el miedo, flaqueando y desplomándome. No recordé nada después. Había tenido un sueño de ultratumba. En una fiesta de disfraces, la gente se quitaba el antifaz y no tenían rostros, no hablaban, y por los ojos te gritaban auxilio. Al despertar toné que estaba en un cuarto color rosa, lleno de trajes y pieles sintéticas. A la derecha había maniquíes de los hombros hacia arriba, y en cada uno un rostro joven descansaba. Por debajo encontré un baúl de gamuza azul marino. Lo abrí con dificultad, y dentro, el rostro más horrible de todos...una mujer de más de cien años estaba retratada en ese maniquís. Lo cerré pavorosa. Quise escapar pero me pareció ver a mi pesadilla a un costado. Retrocedí, y aterrada noté que me faltaba el rostro.

30 de noviembre de 2007

La Costanera

"Cantará el mar a la luna, y la luna se irá durmiendo"

Quedarán las tristes historias en la arena

porque el mar habrá olvidado ahogarlas.

Las pisadas permanecen, perduran

las del niño y su perro...

"Cantará el mar a la luna, y la luna olvidará que es luna"

El manto de la mujer está en celo,

en celo con el viento y con la arena,

y con la noche que de lejos aúlla;

va cayendo, ondeando y cayendo...

"Cantará el mar a la luna, siempre triste, brillando apagada"

Que el perro aullando irá jugando

y el niño lo irá siguiendo.

Las pisadas se confunden de vuelta,

de vuelta no son cuatro las huellas...

"Cantará el mar a la luna, cuando aún la luna esté sobre el mar"

Pescadores salen madrugando

y las redes enrredadas en el suelo,

los botes se mecen durmiendo,

y el manto en celo cae alborotado...

Aquel hombre no está en su casa,

...la mujer lo ha visto,

la mujer lo notó.

Hulle despavorida, mujer blanca,

en el desvelo su marido;

tiene doble encinta, doble manto

y la mitad del sueño...

Sueño que doble espanta,

a la mujer de paloma que va emigrando

de este un sueño, cuadro pictográfico,

sin saber que de este no huyó...

"Cantará la mujer a la luna, porque el mar, se cansó de cantarle"

La mujer es la luna, y en el canto el mar susurra las tristes historias de La Costanera

12 de noviembre de 2007

Canto de una tarde, y una vida

I No te recordaré después de despertar..
Todo habrá pasado como el sol a la luna,
y la misma noche te habré mirado..
NO seré capaz de volver el rumbo
que de la tierra grita y canta
que de la tierra amor, no hay nada..
II Seré la paloma que no dijo su nombre,
seré quien se esfuma con la mañana
quien no vuelve..no vuelve
quien perdura y canta.
Y te habré mirado, como no podré
volver a mirarte...
Habré encantado a la luna,
y de ella tu nombre mecido y dormitando,
me habré levantado.

III No podré recordarte como quien arrulla a un ciego

No podré oirte, porque habré muerto.

Que si te vas mi alma te habrá olvidado

Y despertaré sin recordarte, sin mirarte,

ni estaré contigo...

IV OH! Alma mia de mil años
ya pasada las eras
mi Amor se parte y se esfuma.
Mi amor aún te busca
te encuentra, y te deja llorando...
V Y cuando el amor pretende,
no pretendes tu, escudero
dejando caer el llanto
con un licor en la mano
apretándome el corazón...
VI Y es que la triste historia sigue
este Eterno Retorno
de mil años bajo el sol.
Apagando las luces,
silenciando el dulzor...
VII Quien dirá entonces
que la lucha no es etérea
quien dirá que el cielo no ha invocado
a la tempestad cuando se ha quejado,
o que el bosque no grita desesperado...
Maldito Retorno que la armonía destruye
que el amor opaca, que la luz encierra...
Maldito Retorno, permanente agonía
Dejas al mundo morir,
cuando aún hay vida...!!!!

10 de octubre de 2007

Sinfonía quebrada

Será la vida emblemática,
una insinuación poco clara.
La mar tiembla y permaneces
en el céfiro de la noche.
...
La tenue callada
Altanera e ingenua,
y todos se arrodillan a escuchar.
lo que dices,
lo que estás por decir
lo que estás diciendo.
...
Los bosques, y la madre susurran
el ave acompaña
el son de la trompeta.
Se estremece la multitud
y caen despavoridos los ignorantes.
La mar estaba Serena
La mar quiere bailar...
... La tonalidad menor me sucumbe
con anterioridad a la vespertina sombra.
La ventana está cerrada por fuera...por fuera..
...
Y un mar me absorve y no sé nadar
hay un cielo que me llama y no sé volar
La tierra me traga, y soy un árbol
que llegando a la copa no sabe
en qué rama tocará el sol.
El vaso está lleno la casa vacía
... ... ...
Termina la sinfonía y el violín
toma la melodía de la eterna tempestad
El concierto está por terminar...por terminar..
...
Supe de antemano,
que el solo del bajo divulgaría su poder,
pero no sonó
La gente debió aplaudir
pero no aplaudió
La gente debía irse
pero nunca estuvo
El concierto nunca fue
...Y el contrabajo jamás daría su solo...

Lazos de licor

dame mi Licor, licor rojo licor . que en sangre, sangre roja . derramo el bienestar . Plenitud casta, OH Plenitud. . ... .. .
Delirio muerto, muerto en vida
Dame Licor
Beber la ciénaga
o el apagón
quien duerme tu corazón
quien duerme, licor
durmiento, bajo el sol
sobre la arena, caliente
y el mar, austero de tu Licor...
... ... ... ... ...

Y si el niño duerme, duerme esperando, el apagón inhibidor amante, este dulce Licor amarga finalidad
Y si el niño duerme,
habrá despertado, desesperado
habrá despertado, sin su Licor

. .. ...
Porque la tierra habrá tragado,
tus pies caucásicos, te habrá tragado
y contigo sangre roja, derramo muerta y roja... roja como la flor.

5 de septiembre de 2007

VI, Primavera

Amo el céfiro de tus labios,
y la silueta tenue de tus ojos...
Tu sonrisa encarecida a las circunstancias,
y la desnudez de tus sentidos;
Amo el anonimato de tu vida,
la ciénaga de enormes peldaños teselados...
tus tímidas manos laboriosas,
que díscolas alcanzan mi sumisión.
Amo tu andar,
y con ellos yo te Amo

2 de septiembre de 2007

La docilidad que nos acomete

Nos preguntamos que identidad tenemos como chilenos, y vemos que todos somos diferentes. Nos preguntamos por la identidad del hombre y la mujer, y los parámetros no existen. Nos preguntamos por lo jóvenes, y ellos buscan la de ellos mismos...
Nos preguntamos por los hispanoamericanos, pero no los conocemos en su totalidad, cuando se nos hace tan complejo generalizarnos como grupos pequeños, queremos interpretar algo aún mayor.
Y entonces hay un velo tirado en el suelo, y no sabemos por qué, solo que está ahí, que todos lo hemos visto... Es esa historia que nos define como latinoamericanos, es ese idioma que nos caracteriza, hablada por más de 150 millones de personas, y más de 20 naciones. Es ese mestizaje, esa vaga búsqueda, es esa tierra hace poco conocida, hace poco colonizada, y hace poco independizada. Es un nuevo grito, distinto al europeo, al oriental, o al africano. Somos nosotros, como continente del Fin del Mundo, al final de las cosas.
La tierra se esparce, las aguas se resaltan egoístas, los niños juegan con la arena en las costas, los adolescentes a las escondidas de los adultos, y estos a sus intereses múltiples. Los bebés y los ancianos se aman, se admiran mutuamente y llevan consigo el elixir de la candidez y la cognición de la inevitable vida. La música se hace parte del retorno, de las sensaciones, de los ideales e ideas. La política de la praxis de los fundamentos, las creencias de sí mismos, y los placeres de nuestra condición humana. Caminamos bajo un sueño o una realidad desposeída de los anhelos. Soslayando el inevitable pasado.
Debajo hubo alguna vez sangre, luchas insaciables por mantener la precariedad o modernidad autóctona, lo que ahora apuntamos como sombras... Gran parte fue tragada de manera fortuita, y otra consumida lentamente por el egoísmo europeo. Seremos entonces una consecuencia, una mediocridad avara que pretende olvidar, una doble sazón de indagación atolondrada, cuando todo está en volver creyendo que no es posible.
Nos dejamos llevar alguna vez por ideas ajenas que se han vuelto con el tiempo nuestras, viviendo una nueva colonización... ¿La Globalización, la desprotección nacional, la tecnología y la exportación de materias primas?.... ¿Será que solo se llama estupidez, y la tornamos sutil dándole otros tantos nombres comprendiendo su completa falsedad?... O tal vez no.
Dependemos y debemos a los que nos deben la libertad y las riquezas, y es cuando nos encontramos con que nunca tuvimos autonomía, que llegando al final aparecen los barrotes enterrados hace siglos, una enorme jaula. Estuvo cuando no conocíamos mas que el término del horizonte, estuvo cuando fuimos invadidos, cuando se fueron, cuando volvieron. Están ahora con disfraces irónicos, mientras nosotros mismos nos atacamos entre naciones, entre víctimas, dejando al enemigo entrar mientras permanecemos con los ojos vendados.
¿Nuestra identidad?, siempre la hemos tenido, es solo que no es la que queremos... Anhelamos lo que no poseemos, soñamos sin bases, nos agobiamos y nos alegramos por cortos instantes, esperando que un milagro nos sacuda y nos de ese contexto esperado, cuando la verdad es que el milagro nace cada día, y en cada segundo... Cuando damos un paso pudiendo dar otro, cuando una palabra inepta sale de nuestras bocas, teniendo la opción de hablar algo inteligente. Cuando llenamos las paredes de insatisfacciones, en vez de mejorar y pedir o reclamar algo con astucia. Cuando nace un niño, o aprovechamos los tiempos anteriores a la muerte de un viejo obteniendo empereia por montones. Al evitar una lectura populista, y realizar una más amena....Al dejar de entregar la mejilla esperando una bofetada, despertar y evadir los golpes con rechazo, aprendiendo a amar lo que somos, y nadie más es; Una comunidad mestiza, un pueblo ameno que está por despertar.
Aída Marcial

El copihue y el tulipán (dedicado)

Quietos sepulcros acallan las almas,
Silencian los suspiros de un grito apesadumbrado
Y recogen retazos sazonados
por esa escandilla insinuación.
Ritos entrecogidos y grietas en la penumbra
de mil años bajo el sol.
Pasos entrecortados sobre la arena
y una voz que nunca dijo melancolía.
En sus manos tenía a la muerte,
en sus ojos la codicia,
y en su corazón habitaba un niño
que con los brazos adoloridos gritaba por escapar.
Y es entonces que a lo lejos la matriz ansiaba despojar
de sus cimientos la puerta de una luna congelada,
y de sus manos la sequedad de su licor.
La lanza cayó a sus pies
Cuando el ciprés que lo parió lo sedujo...
Yane heja hee
Quien en su plenitud ansiaba sisar el último dulzor
O loa ki lee,
La tierra lo sedujo...
El cielo besa la luz de sus ojos
La lanza cae a sus rodillas golpeándolas
Se sacude quien dejó la marca sobre su piel
Levanta su cabeza como quien tuvo su laurel
que no ah logrado arrancar la corteza...
La étnica pureza de mil segundos
Tormentosa lápida en el momento que el camino se quebrajó
Ditd

Finis Terrae

Mira ese rostro adormecido
Cirios rojos gritan por no despertar...
Han visto esa orgía tenue mientras lloraban en vigilia,
Se cegaron y ataron sus vestiduras con cadenas...
¡Esos ojos, esos ojos de esa alma dichosa!
Anhelan seguir en la noche,
Anhelan no ver que en la etérea luz duerme la negrura...
Quien opaca la tristeza un ruiseñor colorado,
Arraigado y sumido en las circunstancias del medio día de su vida.
Se dejó caer el céfiro de la tarde...
Las llamaradas quejaban en rito a la damisela soledad
Las aspas y los aledaños alzaban los sones a la marquesina...
Se acalló el castaño, y en un silencio dormido la tierra se inquietó
hasta la ciénaga perpetuidad de los sentidos.
Y estos gritos sean peores que la plenitud
Y en garrote quedará la silueta de esa encarcelada.
En plena luz sea todo un candor,
Un óleo perpetuo, una sonrisa distanciada.
La proeza de quien enterró el agua
O la claridad de una cuerda frotada.
Quien trajo de la inmediatez el fuego,
el elegido entre la multitud que enterrará en un disparo al sol
y el soldado en cruentos desalojos separará la ventisca del mar..
La serpiente se partirá en dos,
la tierra será quien la trague...
Ahogando la conciencia del que caiga con zozobra
por donde se le vio suplicar.
Ditd

La maleza crecida después de la Dictadura (O “la vana lucha de la mano izquierda con la derecha por pelar el mismo choclo”)

Ensayo sobre el libro "De Perlas y cicatrices" por Pedro Lemebel (penúltima version)
Por Laura Bono, Bárbara Rojas, Valeria Moraga, Damaris Morales
...La música, tal como un hidalgo de las artes, pone de manifiesto la inventiva de las crónicas radiales transcritas en las impolutas páginas de un libro, que esbozan los años de una gélida guerra basada en los vicios de las utopías ideológicas del Siglo XX.
La mañana del 11 se Septiembre de 1973 debe ser el momento histórico más dramático y decisivo de la historia de Chile en el Siglo XX. Sus consecuencias, más allá de las simpatías o rechazo que generen, son indesmentibles… “Superarán otros hombres este momento gris y amargo en que la traición pretende imponerse.(…)mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor..” (Fragmento del último discurso de Salvador Allende, La Moneda, 11 de septiembre de 1973)…
¿Y quien se acuerda de la Payita?, pregunta Lemebel al momento de recordar los sucesos que dividieron al país, si es que ya no estaba dividido. Perlas y cicatrices de un país dibujado como una hilacha en el mapa, recordado por todos, reviviendo esas nostalgias colectivas para mantener la sangre fresca de los caídos. ¡Que sus muertes no sean en vano! Y las disculpas insaciables de los derechistas terminan por encolerizar aún más a las desaforadas familias que aprendieron a sobrevivir bailando la triste cueca de Chile con sus muertos. Y qué es esto, un juego interminable de rescatar las viejas cartas, los diarios enmohecidos, y el miedo palpable de un país remecido por adherentes políticos, que con este afán, la continuidad de los hechos nos estaría llevando a una reciprocidad de dolores y rencores, que nos dirigen a un status quo frente a posibles cambios, buscando culpables en esta disyuntiva virtual. Esperar a que se esfumen los fantasmas, a que desaparezcan las antiguas generaciones, es lo más cómodo que se puede hacer para reconstruir la historia, pero no factible si esas víctimas continúan relatando lo que un día les ocurrió, dejándolos huérfanos, mientras los niños ven en su abuela cómo corre esa lágrima del pasado por ese cuento que fue crónica. Los niños ya crecidos querrán vengar a su procedencia, y entonces, ese 11 de septiembre continuaría, y mantendría, no sólo a La Moneda en llamas, si no a toda una generación irascible. Veamos cómo estos sucesos ocurren, aumentan y disminuyen con el tiempo. Una Concertación que en cada periodo de candidaturas muestran y traen a la memoria los años de la dictadura, con el oscuro fin de controlar la demos-gracia, y mantener el control de este país de récords, cuando en el mar hipócrita aún hay calamares, con un ojo más grande que les entrega un sinfín de maravillas copiosas y efímeras, mientras que por el otro más pequeño, se filtra la corrupción y el lavado de dinero.
No se trata de quien esté a la cabeza, si no de cuánto tiempo se les entrega para trabajar, mientras no logren conocer las estrategias para engañar a la población.
Sabemos perfectamente que las discrepancias de clases no van a disiparse. No se logró en años anteriores, ni tampoco ahora, que el hombre en su condición humana ha conocido la libertad de poseer lo que desee, y no querrá perder los frutos de su esfuerzo porque a una parte no se le ha entregado lo que constantemente denominan oportunidades, llegando al punto de moldear una sociedad que en su generalidad ha olvidado qué es trabajar bajo el sol... Está bien, Pedro Lemebel es marxista
[I], pero también refleja a ese personaje que sea chileno o no, segrega, escupe, y no soporta ver la buena fortuna que otros han ganado, ya sea por esfuerzo, ya sea porque el tatarabuelo cambió la historia de sus descendientes, o por la peculiar razón del desconformismo; son ricos porque se lucran de los pobres… Tal vez sea cierto en algunos casos, y en otros no, pero sea cual fuese la causa del escenario potentado de algunos, las flores no tienen por qué ser discriminadas si nacieron en un barrio lujoso, o al borde de un canal. Por qué discriminar al perro que no tiene la culpa de tener o no un dueño, o peor aún, hablar de lo que comen. ¿Quién dijo que sólo los pobres lloran a sus mascotas, quien dijo que sólo los infortunados sufren, o que los “cresos” lo tienen todo?
En cierta instancia de nuestras vidas añoramos tocar una estrella, podemos tardar años en alcanzarla, o solo esperar un aliento de suerte. Quizás nos pasemos la eternidad idealizando, aunque sea algo inverosímil. Muchos se rinden, otros lo logran, algunos sólo comienzan para que terminen los nietos, otros llegan fugaces, pero al momento de acercarse terminan calcinados por el resplandor y el calor que emanaba. Nunca la creyeron tan grande y punzante. Tan inofensiva se veía desde lejos, tan hermosa, pero acabó siendo una espada de doble filo.
Muchos, cuando llegan a la cima olvidan como era el valle, se burlan al no estar allí, de no sufrir como los aldeanos, dado que incluso han olvidado las cicatrices y las marcas que quedaron en el cuerpo por la terrible escalada hacia la vencedora batalla. Cómo es que el poder o la luz cegan y corrompen al que en un día cercano o remoto luchó por la igualdad, o por su origen, ya sea de la prole, nativo o razas mezcladas, ese que dijo que levantaría al campamento del barro, y al tocar el mármol, no recordó su promesa. Se habla de esa mujer o ese hombre que aprovecha que es un pulpo y agarra como puede a los medios de comunicación, sabiendo que así maneja a la colectividad fastidiada de tanta locuacidad. Y por qué anhelar lo que luego haría cambiar al idealista de la esquina. Por qué la insaciable guerra por gozar lo que no se posee, por vivir una vida que no se tuvo, cuando los que se llenan de suntuosidades creen que la felicidad del niño que juega con una lata de atún se puede ganar con dinero. Entonces compran una residencia formidable y la hostigan de objetos para no sentirse solos. Se compran una piscina para colmar el espíritu, cuando se piensa que este se sacia de agua clorada. Plantan en los jardines hermosas azucenas, magnolias y tulipanes y solventan al jardinero para preservar la sátira de un mundo feliz. Se alimentan de lo más refinado para mantenerse en forma, quizás así el dolor del pecho, esa angustia se aplaca si se reduce el colesterol. Pero integralmente la familia habla con una papa caliente en la boca, se miran descubriendo que ninguno de ellos desencaja, y si el niño pequeño quiere hablar con el hijo del mendigo, se le enseña que eso es malo, “que tiene caca”, y que parta a jugar adentro, donde tiene que entretenerse con un amigo “androide”. ¿De esto el pobre quiere saciarse?, quizás quiere ser famoso, y rodearse de glamour, con vestidos de bellos encajes, cortes modernos, y peinados extravagantes, y luego salir en las revistas y que le juzguen porque estornudó, o que su vestido la hace lucir obesa, que el smoking no combina, o que ese sujeto ha estado con diez novias en los últimos treinta días. Pero el dinero que tienen es incomparable.
Es un tanto absurdo añorar, y perder el tiempo con desprestigiar el modus vivendi de otros. Decir que esto es rotería o siutiquería llega a ser un desprecio infructuoso que solo logra amargura y desigualdad entre dos bandos nacidos en tierras vecinas. Continuar trayendo el pasado al presente tiene que dejar de ser una monotonía, un acto rutinario que va más allá de la dictadura, más allá que sólo discusiones políticas. Se trata de que todos pretenden estar en el sofá de terciopelo burdeo o magenta, que todos pretenden el poder para solucionar la situación actual, y empezamos a poner las pancartas de la represión, y la igualdad para todos, en primera prioridad. Sí, hay que luchar por las injusticias, pero sin salirse de control porque el pasto del vecino es más verde, o porque el cielo de Las Condes es más limpio. El comienzo de todo está en cambiar uno mismo. La cultura no va de la mano de las clases sociales como un día se dijo, sino por la manera en que uno se desenvuelve en el medio que se le fue otorgado. Y si por cuestión natural siempre tendrán que existir los que tienen poco, al menos, ¿Cuándo dejaremos de dar pescado, y en cambio le entregamos a ese buen hombre con harapos una caña de pescar y las estrategias para tener una buena producción?
Esto es un trabajo de Chile, y Chile no es el Gobierno, no esperemos recibir con las manos vacías, ¡Salgamos a pescar! ______________________________________________________________________
[I] Marxismo; Movimiento nacido con Karl Marx, filósofo y economista alemán, que vivió desde 1818 a 1883. Buscaba reivindicar los derechos de los obreros con la transformación radical del Estado Capitalista en Estado Socialista. Se desenvuelve dentro de los ideales nacidos por “La Cuestión Social” del Siglo XIX, luego de fracasar el Socialismo utópico de esa época.

Cernícalo

La gélida ternura de sus manos
apagada sepultura de la noche,
ritos desolados en tierras de nadie...
El ábrego de la costa sur,
Su rostro desencantado en la efímera tonada
de la lanza y flechas encubiertas...
Jaspes en el yedro mirador,
Los atabales veneran el céfiro del cierzo
Y las siluetas se entorpecen entre el amargo licor
de sus labios enardecidos...
Nativo osario de sangre
Agua inalcanzable carcomida congelada,
corre el candor del ciervo sobre los prados
El sol ancla sus brazos enternecidos,
Dulce ilusa fontana...
Acaece la negrura sobre la tierra
Los alaridos querubines de la dulce pregonera
La habana se estremece
Y el halcón se alza aqueste a los mandatos
Pardo canícula y gris inclemente
Se esfuma la luz de sus ojos
Cual serafín corredor vulnera...
Y la negrura acalla su hálito ventura
Donde el sol no puede volver a iluminar..
Cérvido con andar paralizado
del despojo de sus inocente viveza...
Cervatillo de alma fugaz,
Oriunda saeta en la cerviz culpable
que dejó caer su savia,
en la premura de la sabana...
Aída Marcial

17 de julio de 2006

Ausente (dedicado)

Al mirar hacia atras, volvi a ver tu lugar, y en el no estabas..
Se menciono tu nombre como profugo atado al olvido..

Sonata (dedicado)

Te mira desde la penumbra, tan cerca
en el ultimo suspiro del universo.
En delirios y faenas, esta la entonacion
de los anhelados sueños de su juventud.
Soy yo, si, soy yo quien acaricia al viento
y a la oscuridad abraza.
Soy yo quien toma la luz para entregartela en dotes,
dotes que no llevan tu nombre, virgenes los despedazo
besando al fuego.
Con zozobra el destello de mi vida se acongoja
alza sus delicados pasos frente al raudal.
Espera la risa de quien la vio llorar,
destruye la mar en cristales, y en desespero
cubre la voz de un niño que mudo nace para callar.
Soy yo, si, soy yo quien pierde la lucha por tu alma
quien a roto su espada y su escudo perdio en las montañas
Soy yo quien desnuda ira en tu nombre, tomare de tus manos
los anzuelos, de tu cuello arrancare la soga,
y de tus labios bebere la libertad.

6 de junio de 2006

El cantar nocturno

Mira que crispada esta la luna...su rostro triste...siempre triste... Tomaras las riendas antes que la tumba caiga repentinamente, apagaras la luz con tus dedos miedosos y huiras indefenso. Y entonces mirare esa triste luna, y arrodillada tragare el suspiro que no arranco con el grito del ruiseñor. Dejare marchar a quien con una rosa dejo una cicatriz, y no podre, por mas que quiera olvidar al hacedor de aquel martirio, dejar lo pasado como pasado, y el futuro inerte a lo inevitable. Ayudame...no ignores a quien no te ignora ni de dia ni de noche... a quien te observa por donde cruzas la mirada.. No me dejes delimitada entre la espada y la pared, que como corcel indomable no puedo estar entre rejas...

2 de junio de 2006

Cuando los lazos nos unen

Un dolor ingresaba como espina por mi vientre. Tres siluetas blancas se arrimaban alrededor, y mi conciencia dormitaba. Un sudor frío corría por mi espalda, y por mis brazos una brisa acurrucaba mi piel tomándome de las manos. Miro a mi costado, y un hombre tan helado como yo mirábame con compasión. No había tierra ni agua sin ser bebida, consumado todo espacio vacío, hallábame en el centro, tendida. Situada en una burbuja no existía más lugar para mí que donde me asignaron subsistir. Mis brazos, tan delgados como dos espigas, intervenían agotadas sobre mí apaciguando el dolor. Era de menester huir de aquel recinto, a pesar de que eso implicara despojarme de los comienzos. Hacía cuatro años mi parto fue catastrófico, y mi destino me ha dado nuevamente la misma suerte. He perdido una parte de mí. Aquella criatura yacía muerta a unos metros del lecho que me contenía. Su frágil cuerpo y sus deditos permanecían inmóviles. ¡Dónde estás OH menguante salida! Dejadme gritar, no cubras mi boca con sudarios y lienzos sidrosos. - La perdemos-. - ¡Se nos va!-. - Hay derrame, necesitamos reponer la sangre-. Dos siluetas conversaban, y como un sueño todo se desvanecía. Frente a mis ojos una pizarra blanca, las instrucciones de la juventud se derretían con el crujir de mis dientes, imágenes de pequeña cuando corría por los valles, se fundían con el olvido. Todo era absorbido. El presente tornadizo confundía las lágrimas de un ayer con la llovizna fría que acariciaba el ventanal de la sala. Por ella se vislumbraba un roble, y en sus anzuelos quedaban muertas las estaciones. A su lado permanecía un niño de pie que con sus cirios suplicaba una madre. Tenía unos cuatro años, y sus rasgos se asemejaban a los de mi amado. Por el reflejo del vidrio veíase la figura de mis ojos, que se asemejaban a los del pequeño. Esos ojos que irradiaban brillo y luminosidad. Ese dulce candor que emanaba sucesos volátiles y fugaces. Esas pupilas negras y ojos encorvados. Mi imagen figuraba en él tiernamente. Fue entonces cuando del roble cayeron millares de hojas todas marchitas, y en suaves soplos, una de esas hojas llegó a mi mano derecha. El tiempo rompió esquemas, y el día no era sino otro después de muchos. Sentía como aquella pizarra blanca caía sobre mí y no me dolía. En su defecto, la traspasé y me vi a la salida con la quebrada de la floresta. Mi vientre tajado, dulce vino rojo humedecía la estancia, y de la burbuja en que me hallaba, fui lanzada a la arboleda. A la altura de mis pies había un tumulto, era un bebé que se elevaba plácidamente en una luz difuminándose con el firmamento. Me levanté, y me situé al lado de un niño de unos cuatro años que estaba al lado de un roble que tornábase frondoso, y por una ventana, mirábamos a una mujer recostada, con una hoja verde en su mano derecha, que yacía con su cuerpo inerte ya sin vida.
Ditd

27 de abril de 2006

V

Partes a la deriva por donde te vi llegar,
Y una soga en el podio, gran estrado.
No estabas en vigilia; repliega mi sanzonada canción.
La sublime enminencia quien más con un sombrero
Clama a las montañas,
Anhela la senectud, amorío de centinelas.
Bajo la orgía selecta eh ocultado,
Detrás del silencio sobre la luz.
Yace el ciervo ensimismado,
Y el claro aguarda su tedio corazón.
Ha fallecido, su delirio en tierra de muertos.
Apagó su luz pidiendo a gritos no despertar.
Tenue pasivo escondrijo, corre despavorido
La silueta de la encaramada reliquia
Y el espíritu soñó con la eternidad.

11 de marzo de 2006

Fragmentos de una vida

Cuando derramas la savia de tus ojos, tratas de acurrucarte con el frio de tus sabanas..Sientes la nostalgia de estar viva con los muertos, de tener que sucumbirte con sus pensamientos. Y si apagas la luz estas muriendo en sus lechos. La tierra clama tenerte, y en suplicios se esfuerza en mantener los secretos. Te esclavisas por aire, por tierra y agua. Y tu fuego es debil, apagarlo fue facil. Estas arrodillada, ves el vacio de la sala cuando en ella no lo hay. Su calor duele, tienes sueño. No hay nada que hacer. Atenta observas las instancias que corren delante de ti, pero no ves nada, crees estar en blanco, cuando en la blancura ves una puerta. No hay ruido, pero entra viento por el corredor. Alguien camina por fuera, e impaciente forma circulos. El oxigeno comienza a acabarse, ya la soga es complice, y tu memoria se desvanece. Sobre ti el tumulto de pesadumbres decae, y con ella la brisa nocturna. Tu voz no se oye, te abandonas.. Y en la agonia de segundos, te apagas..No existes..

27 de febrero de 2006

IV

Dos corazones..
Una vida dormida y su recuerdos son sueños.
Ella en su lecho una gota de ira,
rapaz el halcón observa detenidamente el asecho.
Ella murmura y ambulante una cría rebalsa su nido.
Dormida está la otra
que en la caverna apagó su luz..
En su tierra respira susurros
Quien clama a ritos auxilio.
Se apagó el cirio de sus apocentos,
y su corazón se enfrió con ellos.
La piedra esteril permanece oculta
y el llanto grita socorro.
Dos corazones..
Atados de una soga Humilladas,
hermanas del dolor.

El canto del cuervo

Un clamor de la aletanía sollozaba su llegada
ese canto ligero estremecía la llamarada blanca.
Su fortuita apariencia en la penumbra,
con una soga marcaba la sangre de mi sangre
Y de ella crugía la sequedad de sus palabras.
Han muerto los cirios
y en fallecimiento mi delirio a dormido.
Veo la luz ser destruida en el precipicio,
y su escultura apaciguada
no revela su dulce religión.
El espeso fulgor de encontrar
a logrado hallar la llave,
y con ella la destrucción
agonizante de mis plegarias.
El fin del respiro estaba a mi lado,
y debí complacerla.