24 de marzo de 2008
10 de diciembre de 2007
Madame Shostakovich
30 de noviembre de 2007
La Costanera
Quedarán las tristes historias en la arena
porque el mar habrá olvidado ahogarlas.
Las pisadas permanecen, perduran
las del niño y su perro...
"Cantará el mar a la luna, y la luna olvidará que es luna"
El manto de la mujer está en celo,
en celo con el viento y con la arena,
y con la noche que de lejos aúlla;
va cayendo, ondeando y cayendo...
"Cantará el mar a la luna, siempre triste, brillando apagada"
Que el perro aullando irá jugando
y el niño lo irá siguiendo.
Las pisadas se confunden de vuelta,
de vuelta no son cuatro las huellas...
"Cantará el mar a la luna, cuando aún la luna esté sobre el mar"
Pescadores salen madrugando
y las redes enrredadas en el suelo,
los botes se mecen durmiendo,
y el manto en celo cae alborotado...
Aquel hombre no está en su casa,
...la mujer lo ha visto,
la mujer lo notó.
Hulle despavorida, mujer blanca,
en el desvelo su marido;
tiene doble encinta, doble manto
y la mitad del sueño...
Sueño que doble espanta,
a la mujer de paloma que va emigrando
de este un sueño, cuadro pictográfico,
sin saber que de este no huyó...
"Cantará la mujer a la luna, porque el mar, se cansó de cantarle"
La mujer es la luna, y en el canto el mar susurra las tristes historias de La Costanera
12 de noviembre de 2007
Canto de una tarde, y una vida
III No podré recordarte como quien arrulla a un ciego
No podré oirte, porque habré muerto.
Que si te vas mi alma te habrá olvidado
Y despertaré sin recordarte, sin mirarte,
ni estaré contigo...
10 de octubre de 2007
Sinfonía quebrada
Lazos de licor
5 de septiembre de 2007
VI, Primavera
2 de septiembre de 2007
La docilidad que nos acomete
El copihue y el tulipán (dedicado)
Finis Terrae
La maleza crecida después de la Dictadura (O “la vana lucha de la mano izquierda con la derecha por pelar el mismo choclo”)
¿Y quien se acuerda de la Payita?, pregunta Lemebel al momento de recordar los sucesos que dividieron al país, si es que ya no estaba dividido. Perlas y cicatrices de un país dibujado como una hilacha en el mapa, recordado por todos, reviviendo esas nostalgias colectivas para mantener la sangre fresca de los caídos. ¡Que sus muertes no sean en vano! Y las disculpas insaciables de los derechistas terminan por encolerizar aún más a las desaforadas familias que aprendieron a sobrevivir bailando la triste cueca de Chile con sus muertos. Y qué es esto, un juego interminable de rescatar las viejas cartas, los diarios enmohecidos, y el miedo palpable de un país remecido por adherentes políticos, que con este afán, la continuidad de los hechos nos estaría llevando a una reciprocidad de dolores y rencores, que nos dirigen a un status quo frente a posibles cambios, buscando culpables en esta disyuntiva virtual. Esperar a que se esfumen los fantasmas, a que desaparezcan las antiguas generaciones, es lo más cómodo que se puede hacer para reconstruir la historia, pero no factible si esas víctimas continúan relatando lo que un día les ocurrió, dejándolos huérfanos, mientras los niños ven en su abuela cómo corre esa lágrima del pasado por ese cuento que fue crónica. Los niños ya crecidos querrán vengar a su procedencia, y entonces, ese 11 de septiembre continuaría, y mantendría, no sólo a La Moneda en llamas, si no a toda una generación irascible. Veamos cómo estos sucesos ocurren, aumentan y disminuyen con el tiempo. Una Concertación que en cada periodo de candidaturas muestran y traen a la memoria los años de la dictadura, con el oscuro fin de controlar la demos-gracia, y mantener el control de este país de récords, cuando en el mar hipócrita aún hay calamares, con un ojo más grande que les entrega un sinfín de maravillas copiosas y efímeras, mientras que por el otro más pequeño, se filtra la corrupción y el lavado de dinero. Cernícalo
17 de julio de 2006
Ausente (dedicado)
